Autor

Pablo Pérez-Mínguez

Descripción

Torero Cordero

Año

1972

Fuente

© Herederos de Pablo Pérez-Mínguez, VEGAP, Madrid, 2019

El ingeniero que se interesó por la fotografía

El nombre de Pablo Pérez-Mínguez está vinculado a la movida madrileña. Fotógrafo de los personajes más icónico de los ochenta, por su objetivo han posado los máximos exponentes de este movimiento cultural y festivo, nombres de la talla de Pedro Almodóvar, Alaska, Nacha Pop, Radio Futura, Rossy de Palma o Tino Casal, entre otros. Acercarse a los retratos de Pérez-Mínguez es aproximarse al recuerdo de una época de efervescencia en plena Transición. Y es que la movida madrileña fue mucho más que una moda pasajera, es la década dorada para todos aquellos artistas, silenciados durante el franquismo, que encuentran vía libre para alzar su voz y mostrar su identidad, sin tapujos y con libertad. Aunque iba para ingeniero agrónomo, desde joven mostró interés por la fotografía, y apostó por ella como obra de arte. Precursor del foto-texto, a Pérez-Mínguez le debemos también la incorporación de esta disciplina en las galerías de arte. El atrevimiento, los contrastes y las estridentes luces de colores forman parte de la esencia artística de Pablo Pérez-Mínguez. El fotógrafo que se hizo retratista por devoción a una fotografía en blanco y negro de Joan Báez, realizada por Richard Avedon. Y el fotógrafo que proyectaba en cada imagen el futuro de la sociedad española.

La movida madrileña

La espontaneidad dio origen a este movimiento sociocultural, que consiguió aunar las voces heterogéneas de músicos, pintores, cineastas, fotógrafos, entre otros artistas. Todos ellos confluyeron en Madrid a mediados de los años setenta. Este espíritu liberador surgió en el Rastro y encontró su vía de expansión a través de las salas de música. En la década de los ochenta, se extendió a otras ciudades. El lenguaje musical de artistas como Alaska y los Pegamoides, Radio Futura, Gabinete Caligari, Las Chinas; la pintura de Guillermo Pérez Villalta, Ceesepe o Costus Clan; los fotógrafos como Alberto García-Alix, Pablo Pérez-Mínguez, Ouka Lele, Miguel Trillo; y los cineastas Pedro Almodóvar e Iván Zulueta son algunos de los nombres que contribuyeron a convertir la ciudad de Madrid en referente. La década de los 90 supuso el punto y final de este movimiento que ha quedado en la memoria colectiva a través de libros, películas y fotografías como las de Pablo Pérez-Mínguez.

La revista Nueva Lente

Junto a su amigo de facultad, el diseñador Carlos Serrano, fundó la revista Nueva Lente en el año 1971 . Un soplo de aire fresco ante el desgastado formalismo. La revista de todos aquellos que esperaban con entusiasmo mirar la fotografía española desde una perspectiva diferente, desde la libertad absoluta del fotógrafo. Nueva Lente supuso la ruptura de la fotografía con la realidad objetiva y las técnicas formalistas, para comenzar un nuevo romance con imágenes procedentes de otra realidad, la del imaginario del autor. De esta manera, da la bienvenida a otros lenguajes plásticos y gráficos que no hicieron más que enriquecer la disciplina. El espíritu cosmopolita e internacional invadió la revista desde sus orígenes. Un nutrido elenco de fotógrafos extranjeros eligieron a Nueva Lente como vehículo para dar visibilidad a sus trabajos. Autores reconocidos de la talla de Jerry Uelsmann, Bernard Plossu, Duane Michals o Ralph Gibson. En 1975, bajo la dirección de Jorge Rueda, la revista introduce elementos fantásticos, por influencia del diseño gráfico. Siguiendo la cronología, en 1979 vuelve a manos de Carlos Serrano y Pablo Pérez-Mínguez. Pese a intentar relanzar la revista, La provocación que imperaba en su interior supuso el rechazo por parte del sector más conservador, quien reaccionó con la retirada de la publicidad, lo que llevó a la revista a una crisis económica. En sus últimos años se vuelca en la fotografía de autor y los concursos fotográficos. El año 1983 marca el fin de una revista que supuso un antes y un después en la forma de concebir la fotografía.
es_ESSpanish